Si la entrada en 2010 fue espectacular con el viaje a la India, el inicio de 2011 no ha sido menos. Hemos pasado unos días estupendo en el sureste de Sudáfrica. Aquí no se toman las 12 uvas (y no sé cómo sobreviven) así que tuvimos que arreglárnoslas y cambiarlo por 12 sorbos de chamapgne, espero que el efecto sea el mismo o mejor. El ambiente de nochevieja es más o menos igual (fiesta, fiesta y fiesta), y más teniendo en cuenta que la gente está terminando sus vacaciones de verano, es como si empezara Septiembre en lugar de Enero.
De nuevo me ha costado hacer una selección de fotos, y es que teníamos más de 300. Aquí podéis encontrar una representación de las mismas.
Mpumalanga
La primera parada la hicimos en la región de Mpumalanga, a través de la ruta Panorama. Por desgracia no pudimos ver todo lo que esta región tiene ya que sólo estuvimos dos días. Este país es muy grande, casi tres veces España pero con una población parecida, por lo que hay enormes extensiones de terreno sin nada. Esta región podría ser una mezcla entre Asturias, Galicia y los Pirineos (pero multiplicado por 5) por la forma de las montañas y las laderas. Son montañas muy grandes con larguísimos puertos de montaña (dan ganas de coger la bici) pero no muy escarpadas.
En este maravilloso paraje pudimos visitar Sudwala Caves. La cueva más alta de Sudáfrica y una de las cuevas habitadas más grandes del mundo. Dentro de ella pudimos hacer un largo recorrido viendo las formaciones que el agua y las rocas han formado durante años y tratar de imaginar cómo podían vivir allí dentro. Aunque en algunos momentos los pasos se vuelven angostos y bajitos, en general la cueva es realmente grande. En esta misma región hay una especia de Dinópolis, y es que viendo el paisaje, no cuesta mucho imaginarse los dinosaurios campando a sus anchas.
Siguiente con la ruta, nos encontrado con Mac Mac Falls, una serie de caídas de agua que pese a su nombre (Mac Mac) son bastante impresionantes.
Y para finalizar el día, otro plato fuerte, God’s Window (la ventana de Dios). Es imposible describir las vistas que hay desde allí arriba, ni siquiera las fotos han sido capaces de captar las vistas del valle. Dentro de este paraje hay algunas rutas que hacer andando, como la que lleva al Rain Forest (el boque de la lluvia) donde la humedad relativa debe ser superior al 200%.
Kruger National Park
El siguiente día lo pasamos íntegro en el Kruger National Park, donde presumen de tener en libertad a los 5 grandes (big five – león, leopardo, elefante, rinoceronte y búfalo). El problema es que salió un día con muchísimo calor y los animales estaban más bien escondidos. Aún así pudimos ver algunos de ellos como jirafas, hipopótamos en el agua, monos, millones bambis (impalas), elefantes, rinocerontes y algún amfibio.
El Kruger es algo bestial, tiene 350 kms de largo (de Valencia a Madrid) por 60 de ancho (de Valencia a Castellón) lo que hace imposible visitarlo en un día. Nosotros optamos por hacer el trayecto en nuestro propio coche en lugar de contratar una ruta. No estuvo mal, pero pensamos que con las rutas los guías te llevan donde saben que están los animales.
La anécdota del día la tuvimos hacia el final. Ya nos íbamos hacia una de las puertas del parque cuando al tomar una curva, nos vemos a dos coches haciendo luces como locos. Había un elefante (tres veces el tamaño del coche) corriendo hacia ellos por la carretera. Y la verdad, cuando ves un cacharro de estos corriendo hacia ti, asusta. Así que… el tiempo justo para dar la vuelta al coche y salir corriendo en la otra dirección. El animal se paraba a un lado de la carretera, comía un poco, y volvía a retomar la carrera hacia los coches. Al final los guardias del parque se lo llevaron y pudimos pasar.
Durban
Suazilandia. 17.000 kilómetros cuadrados, 30% de SIDA, monarquía, el Lilangeni es su moneda, independientes del Reino Unido desde 1968 y su bandera es azul, amarilla y roja con un escudo Zulú. Pues resulta que es un país soberano y no puedes entrar a él sin tu pasaporte (aunque seas sudafricano). Este pequeño detalle convirtió el viaje entre el Kruger y Durban de 500 kilómetros a más de 900 y casi 14 horas de trayecto. Y es que el GPS son llevaba a través de este país pero al no llevar los pasaportes tuvimos que rodearlo (litetalmente).
Carreteras bastante malas hasta llegar al último tramo de 300 kilómetros que nos llevó a Durban, donde llegamos pasadas las 11 de la noche.
La estancia en Durban (y nochevieja) estuvo marcada por las fuertes lluvias y el viento. Aún así pudimos visitar algunas zonas de Durban como las playas y el estado Moses Mabhida, donde España ganó a Alemania en semifinales del mundial. El estadio es realmente bonito y se puede subir arriba del arco mediante un funicular. Desde allí se contemplan todas las playas, la ciudad y las montañas.
Por cierto, el centro de la ciudad es una especia de Delhi en pequeñito (el mismo ambiente menos las vacas) y es que la mayoría de la población de Durban es de origen Indú.
El último día salió el sol y aunque hacía mucho aire y el agua estaba muy peligrosa pudimos bajar a la playa a mojarnos los pies en el Océano Índico. Interesante manera de empezar el año… espero que se mantenga a este nivel. Feliz 2011



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